La microbiota y nuestra salud
¿Qué es la microbiota?
La microbiota, el nombre colectivo de los billones de microorganismos que viven en nuestro cuerpo, es un concepto emocionante que actualmente está cambiando el curso de la medicina.
Los microorganismos que viven dentro y sobre nosotros son colonizadores beneficiosos, esenciales para al salud. Están revelando dianas terapéuticas para prevenir y tratar problemas de salud, como problemas inmunes -incluyendo alergias e intolerancias-, problemas cutáneos, endocrinos, cardiovasculares, neurológicos y digestivos.
La microbiota intestinal
De toda la microbiota, la microbiota intestinal tiene especial relevancia ya que el 80% de nuestro sistema inmunológico se encuentra en el intestino, que junto a la pared intestinal forman un sistema nervioso e inmunológico entérico propio, con entidad funcional.
Las bacterias que componen nuestra microbiota intestinal fabrican péptidos antimicrobianos para competir con los patógenos del intestino pero también fabrican vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y, lo más curioso, fabrican más del 80% de los neurotransmisores que encontramos en nuestro cerebro. En el caso de la serotonina, la hormona de la felicidad, ¡el 90% se sintetiza en nuestro intestino!
Por ello, una microbiota saludable puede ayudar a prevenir y tratar una variedad de enfermedades y trastornos, incluyendo problemas gastrointestinales, inmunológicos, obesidad, diabetes, trastornos neurológicos y depresión.
¿Cómo puedo mantener una microbiota saludable?
La dieta es uno de los factores más importantes que influyen en la salud de la microbiota. Una dieta rica en fibra y nutrientes, como frutas, verduras y cereales integrales, ayuda a promover el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. En cambio, una dieta rica en grasas saturadas y azúcares procesados puede alterar la composición de la microbiota y aumentar el riesgo de enfermedades.
Además de la dieta, otros factores que afectan a la microbiota son el uso de antibióticos, el estrés, la falta de sueño y la actividad física. El uso excesivo de antibióticos puede matar a las bacterias beneficiosas junto con las perjudiciales, lo que tiene consecuencias negativas en la microbiota beneficiosa y en sus funciones.
Mantener una microbiota saludable es esencial para mantener una buena salud. Esto se puede lograr a través de una dieta equilibrada y variada, reduciendo el uso de antibióticos innecesarios, el estrés, asegurando un sueño y un nivel de actividad física adecuado. También puede ser beneficioso incluir alimentos fermentados en la dieta, como yogur (no azucarados), chucrut, kimchi y kéfir, ya que contienen bacterias beneficiosas que pueden ayudar a mantener una microbiota sana. En algunos casos, puede ser beneficioso tomar probióticos, que son suplementos que contienen cepas específicas de bacterias beneficiosas para la microbiota.
Es importante consultar con un profesional de la salud actualizado antes de comenzar a tomar suplementos con probióticos, ya que tienen funciones distintas y no todos son adecuados para todas las personas.
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